y acá yo palidezco
y río ácidamente
triunfal y derrotada
en el orden incorrecto
y allá, ella duerme
en la cama que elige y no es la mía
con un cuerpo que elige
y no prefiere
ni la cama ni el cuerpo
ni la piel, ni los besos.
Ella elige.
Yo río
y palidezco.
Persiguiendo los conejos que saltan entre los edificios, sólo para cruzar al otro lado.
septiembre 26, 2011
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