- ¿A vos te parece? Ya no sé más que cara ponerle al mozo para que deje de zumbar alrededor mío como una mosca.
- Perdón, perdón, perdón
- Tranquilo, me divierte esperar. Es casi como un juego que pone a prueba mi paciencia. Y mi confianza. Aunque debo decir que esta vez realmente creí que no venías. ¿Sigo ganando yo?
- Efectivamente. Vamos dos a cinco.
- ¡Mentira!
- Ah, bueno, contando esta, tres.
- Estoy segura de que fueron más.
- ¿Ah, sí? ¿Cuando?
- No me acuerdo, pero sé que sí.
- ¡Qué viva! Además, considerando aquella vez del británico...
- Bueno, bueno, qué son cuarenta y cinco minutos en la vida de un hombre. En cambio en la de una mujer son una ducha, una elección de vestimenta y veloz acicalamiento. Y todo eso a velocidad interestelar.
- ¿Qué querés tomar?
- Café. Decidí entregarme de lleno a mi úlcera. Nadie puede huír de su destino, o terminará arrancándose los ojos.
- O el estómago.
- Claro. ¿Para qué quiero vivir mucho si no puedo disfrutar?
- Bueno, la vida no gira en torno al café.
- No, gira en torno al café, el sexo, las drogas y un buen whisky.
- Ah, ¿ahora se te dio por el whisky?
- Viene junto con el insomnio.
- Cuidado con la cirrosis, entonces.
- ¿Sabés todo el whisky que tengo que tomar para que me de cirrosis?
- No te creas, mirá que es más rápida con whisky.
- ¿Pero vos estás conciente del tamaño que tengo yo? Con un vaso ya estoy dormida.
- Buen punto. ¿Seguís con esa depresión?
- Sí, todavía falta para que toque fondo. Así que practico la paciencia hasta que rebote y vuelva a subir. Ya la tengo calada.
- Toda una experta.
- Tengo…tengo ganas de irme a la mierda.
- Estás saturada, cansada, irritable…
- Sí. Exacto. Bueno, pero la cuestión es que me quiero ir al campo. A una casa en el medio de la nada, una granja tal vez. Y quiero modificar estos hábitos de mierda. Me intoxica la ciudad. Sí, ya sé, yo diciendo eso, pero es así. Necesito salir. Necesito irme al campo, levantarme con el sol…bueno, con el sol no porque es invierno, pero a las siete…o mejor ocho.
- Ya empezás.
- No, pero que se yo, a las siete hace mucho frío todavía.
- A las ocho también.
- Me quiero levantar y desayunar, salir a caminar.
- Ordeñar las vacas, hacer tarea de campo.
- ¡Claro! Bueno, menos ordeñar vacas, es un poquito desagradable. Y quiero llevarme libros y música y sólo dedicarme a eso.
- Llevate la laptop para escribir.
- No, no quiero pantallas. De ningún tipo. Pretendo irme sin celular también, quiero ser ilocalizable.
- Ah, ¿sin nada? Tres días te doy.
- Ajá. Bueno, podría llevarme la comp para escribir, pero sin Internet.
- Dos.
- Nada que ver, yo aguanto.
- Dos siendo benevolente. En realidad no pasas la noche.
- En serio, voy a aguantar. Vas a ver. Claro que necesito permiso de mi vieja, plata y un lugar adonde ir, pero vas a ver.