octubre 20, 2009

De Gregorio camino a la horca (Mara y Gregorio, para los que los extrañan)

Partirse.
Partirse y no ser dos
Y contemplar manos clavadas
Ajenas, ajenos
Al honor y la sangre.
Es simple. Todo
Es siempre tan simple entonces
Se colorea de tonos inmóviles
De tanta alondra sobre el filo
Del no miedo al carbón
Que de pronto hasta te inunda de sol de otoño
Como cuando cruzábamos la avenida
Y sobrevolabas escombros y árboles marchitos
Cremados
Como tus hamacas
Y morías contra la tarde.
No es tan gris como parece
Sólo…hace un poco de frío
Pero es el encierro.
Así y todo, sonreí, Mara.
Sí, sonreíle al fin. Sonreíme
mientras subo los escalones,
Sonreí para apaciguar mi locura
Sonriamos, que aún ignoran la eternidad que oculté en tus ojos,
Sonríamos, que así es nuestro triunfo.