mayo 27, 2009

hace tiempo ya
que este frío no venía por acá
a refrescarme los poros
a calentarme las manos
este frío curtido de rubias misteriosas
de ojos penetrantes
de querubines
y unos silencios repletos de bruma
este frío húmedo de campo
de medianoche y estrellas
y un aroma a eucalipto
tierra
el rumor de un tren a lo lejos
un pájaro perdido
un hombre solitario
alguien que piensa
que escribe
alguien mas
en un día de frío
frío de campo
de estrellas
de bruma


se acerca
se destruye
y se acerca
renacido
en un color casi tan gris
que el azul es ineludible
cuando canta
siento tu mirada
a través del frío
siento tus palabras
ahora balanceado
en un espiral de notas
de susurros agudos
de suaves esbozos
y siempre el frío
como un anfitrión
de todo lo que tras el día
tras el cansancio
alguien anhela
alguien ensueña

y entonces el mundo se estira
danza en un ritual etéreo
en un millar de granos
de aromas y colores
y ahora unas cuantas caricias
como pequeñas oleadas cálidas
que se esparcen
haciendo cosquillas en la nariz
ojos cerrados
ante la melancolía
que se tuerce y estalla en púrpura

mayo 20, 2009

en el infinito, la silla
se perfila contra el cielo seco
resquebrajado, el suelo ardiendo de sol
en alguno de los confines del tiempo
las huellas entramadas
como un relato
que deja oír su eco
una sombra hacia el infinito
cobrando forma
con la melodía más intrigante
casi como si la música dirigiera su intensidad
un hombre ahora
se quita su rostro
y lo deposita en una carretilla
debajo
los restos de su carne se fermentan
se pudren
y entre los azulejos mugrientos
los goznes oxidados de la puerta anuncian el camino
y entonces todo es sol
y en ese instante
un efímero sentir
y la noción, la absoluta comprensión
del entorno, la proporción
el castillo de arena
frágil e imponente se eleva
contra un cielo de augurio
un camino de tierra cobriza se aleja
se hace entender
se hace tomar
y entonces la selva entre las sierras
del naranja más amalgamado
el paisaje ha cambiado con el crepúsculo
y ahora que las estrellas esperan
una colonia de gotas se balancea sobre un hilo
delgado casi invisible
una nocturna se sostiene paciente
observando como alrededor los capullos pálidos se abren
se extienden hacia la luz fría que los acaricia
una joven descansa sobre el suelo
la piel clara como las flores
melancólicas
que sostiene entre sus brazos
sobre ella cuelgan las luces que escapan de las miles de ramas
y las miles de luces y el reflejo
del mundo sobre sí mismo
que se aleja flotando sobre la levedad misma
como un pantano en invierno
como un universo
o una silla.
Ahora que entre las cigarras
el rumor de una noche sin luna circula
como aclamado por los cipreses
ahora en la garganta
el flourescente monstruo de alumino
se atraviesa
partiendo el cielo en dos pulmones de sangre
en la intensidad de sus movimientos se adivina
un efímero
dejo de avidez
como un sentido en busca de su propósito
el monstruo avanza
con un interés velado
misceláneo
y entonces
en esta noche de cantos temerosos
de ecos terribles y silencio
desde la cima
como incinerado
cae el monstruo
arrastrando consigo el cielo.