mayo 29, 2008

Palabras sueltas
y qué mierda será una diadema
mayo me agotó la fuerza
-luchar contra la incongruencia
sólo afianza mi caracter de antítesis.

El idioma se vuelve mi victimario
      hu   i  r             h     u       i    r                 h       u        i      r
hasta licuar el instante

Sólo la risa
singular
contra el e c o
podrá combatir este repetir vacío
-Claro que,
¿quién dice que me queda risa?-
y así
verso tras verso pruebo:
no podré nunca
salir de mí.
Los ojos partidos
de par en par el alba
y cuánta mugre
triciclos
que corrías
quién te dice que la tormenta

pero no
nada te digo
¡Nada!
es que soy esclava de la sintaxis

Tejo tus ganas con las gotas
y aquí el orden lógico
y allá tus palabras
y la puta madre con tanta escuela

es tan fácil la poesía
cuando sólo se habla del silencio

Espero
envuelta en el humo
-fantasma de un mes bien frío -
elegantemente tarde
se pone aburrido

Presiento
a veces
que no vendrás

mayo 27, 2008

Viendo las casas uno se pregunta. Viendo las luces. Viendo también la gente y ahí empiezan los problemas. Ahí empieza a buscarse en algunos ojos, a esconderse de otros, a entender qué complicada que es la locura, pero sobre todo, qué complicado es no estar loco. Ahí es que uno empieza a diseñarse el escape. Huir por un tiempo hacia la nada, que es mejor, en el fondo, que demasiado; huir hacia la nada que es uno mismo y dejar de ver tanto alrededor y ahí te quiero ver, mascarita. Sí, pero tal vez, sólo tal vez, descubras que es tu locura en toda su extensión y sus curvas, en todas las afinaciones habidas y por haber, es tu locura la que te saca de ese torbellino polvoriento del asfalto, de ese transitarte de la vida que se pone perra cuando te flaquean las ganas. Y es que se te durmió la locura también. Entonces uno viaja viendo las casas, las luces, la gente y entiende, después de tanto preguntarse, que no está contemplando vida alguna. Y decide dejar de preguntarse y volver a zambullirse en alguna ficción, que tampoco es vida, pero es un poco más interesante.
A Peluca,
que tan bien sabe esperarme
(a veces)


Principio in media res
y troiana fabula
me faltan lillos
para armarte un cigarro bíblico
que te amargue un poco
Ni vox
o crucis o la máquina
mucho rulo y poca altura
matrimonio de sábado a la tarde

Tenemos otro invierno por delante
tapados, frío y 3AM
ni dioses ni mortales
pero los espejos nos devoran
las sonrisas e incluso
con un poco de rima los modales
tirabuzones con salsa
té de jazmín
- dale, petiza, tenías que entrar -
piano descubierto
y garganta de telarañas
tu masmédula contra mi rayuela
un puñado de palabras que nos callan
sólo ellas
y vos
y yo
y esta cosa egoísta que nos da tanta risa.

mayo 06, 2008

Semillas
gotas de julio
gotas de abril
adentro
el camino de los cerezos
detrás Nova despierta
detrás los estallidos
y los pétalos que apenas rozan


ningún habitante me espera
-ni los perros -
como si no hubiera vuelta en el paisaje
no está Siberia
ni sus risas en la mañana
tengo un espacio irrecorrible hasta mí
contemplo mis pasos
¿adelante?
contemplo
los pasos que daré y que ya he dado
sin haberme movido.
Nova me escribe
que siente un hueco en el pecho
-algo de su brillo mengua, es verdad-

Camina sobre el pasto
mezcla de deidad y deseo
mi niña de tarde librada a la suerte

Este cuerpo de tempestad será mi ruina
dice Nova frente al agua
no tengo lugar para las lágrimas

Nova describe ese vacío cada vez que cierra los ojos.
Cómo decirle que cada vez que los abre mata una estrella.

mayo 02, 2008

Semillas
gotas de abril bajo las palmas
sombra de sombra
hay un cielo que es tuyo tras los años
Semillas y unas cuantas
otras niñas
que atraviesan el descampado de tus ganas
sinónimos partidos en el espejo

mi nombre plagado de lenguas descansa
entre los vuelos que peinan la espera
de ser la mujer-ave
la desnuda cantante
el último acorde
seré la dueña de tantos orgasmos perdidos
que flotan esperando que los tome
y haga de ellos el aire
Palomas y plaza
el tiempo detenido en mi silencio
hasta que
caigo



Semillas

gotas de abril en un bolsillo

muñecas pálidas y otoño
y cuánto polvo
Viene -entonces-
aquí las luces
aquí las aguas
toda tu anatomía
enlazada con la noche
cada ave extensa
vocablo de tu silencio
nadie hay en el llanto
ese bosque solícito entre los hombres
pero tu imagen partida hasta el cielo
reniega de mis manos
como la lluvia estival
una frase que no hicimos
en el interludio lacónico del pesar
tejimos mares y saturnos
contra cada madrugada cargada de ceniza
y los miles de cigarros
aún te esperan
con la marca de tus años
tan roja que tus pupilas

Tuve tus años
deshaciéndose en mi palma
y tuve tu cercanía
y tus brasas
en este eterno espiral
que son sólo minúsculas
esfumándose de tu cuerpo
sólo instantes

Pum.
Debimos haber callado
Es difícil existir entre tanta desidia.
Es difícil insitir
en una posición complementaria