Persiguiendo los conejos que saltan entre los edificios, sólo para cruzar al otro lado.
octubre 29, 2007
Estoy cansada de los adioses que están rodeándome estos días. Estoy cansada de moverme tanto. Quisiera regresar a un tiempo en que todo era fácil, pero no existe. No tengo un instante de libertad absoluta en mi pasado, no tengo un instante de felicidad tranquila. No. Fui feliz en pedazos. Fui hermosa cuando más horrible me veías, porque los ojos de los demás me limpiaban la sangre y el barro que tu habías desparramado. Me odiaste. Pero yo no puedo odiar. Yo puse la otra mejilla hasta que ya no doliera, y era cada vez más. Los ojos de los demás no eran los tuyos. Pero me querían, aunque vos no lo creyeras. Nosotros, vanos, poetas, bohemios, sucios, alcohólicos, mentirosos, actores, vacíos; nosotros, retazos embebidos en formol, pieles grasientas y llenas de sol. Nosotros teníamos amor. Vos, no lo sé.
octubre 18, 2007
VII. (Serie "El regreso de la Enamorada del Muro")
- No puedo llorar.
- Ya lo sé.
- ¿Cómo hago?
- ¿Para borrarlo? Con borra-tintas.
- Ya lo sé.
- ¿Cómo hago?
- ¿Para borrarlo? Con borra-tintas.
VI. (Serie "El regreso de la Enamorada del Muro")
- Necesito volver a distinguir mis ramas de las suyas... Necesito desaparecer de su jardín
- y correte
- No puedo, mis raíces están demasiado hundidas en la tierra.
- y correte
- No puedo, mis raíces están demasiado hundidas en la tierra.
V. (Serie "El regreso de la Enamorada del Muro")
- Estoy cansada de estar de este lado, de espiar por encima de la medianera y que me den la espalda...
- Pero vos mirás donde no tenés que mirar. Si no corrieras la vista cada vez que te cruzás unos ojos...
- ¿Cuándo te creés que fue la última vez que otros ojos buscaron los míos?
- Pero vos mirás donde no tenés que mirar. Si no corrieras la vista cada vez que te cruzás unos ojos...
- ¿Cuándo te creés que fue la última vez que otros ojos buscaron los míos?
IV. (Serie "El regreso de la Enamorada del Muro")
- Vos te los buscás enroscados también...
- ¿Y qué esperabas? Después de todo, es lo natural, son de la misma especie...
- Sabés que no podés amar, ¿qué te hace creer que ellos sí?
- ...
supongo que...
...
sí...
tiene que ser eso...
...
las ramas que se enriedan con las mías.
- ¿Y qué esperabas? Después de todo, es lo natural, son de la misma especie...
- Sabés que no podés amar, ¿qué te hace creer que ellos sí?
- ...
supongo que...
...
sí...
tiene que ser eso...
...
las ramas que se enriedan con las mías.
III. (Serie "El regreso de la Enamorada del Muro")
- ¿Sabés una cosa? me volvió el humor de tirarme a un pozo infinito. Digo, si de torturas hablamos, hagámoslo bien absurdo, ¿no?
- Dale, Ena, no seas exagerada...
- Vos también... ¡le pedís peras al olmo!
- En realidad ni peras ni olmo, enredadera y arbusto.
- Te divierte, ¿no? Mientras tanto yo me pudro como siempre que algún idiota intenta trepar por mi espalda.
- Dale, Ena, no seas exagerada...
- Vos también... ¡le pedís peras al olmo!
- En realidad ni peras ni olmo, enredadera y arbusto.
- Te divierte, ¿no? Mientras tanto yo me pudro como siempre que algún idiota intenta trepar por mi espalda.
II. (Serie "El regreso de la Enamorada del Muro")
- ¿Y entonces qué vas a hacer?
- Voy a extirparlo con poesía, como siempre. Y claro, las últimas partes con aguarrás.
- Voy a extirparlo con poesía, como siempre. Y claro, las últimas partes con aguarrás.
I. (Serie "El regreso de la Enamorada del Muro")
- Yo suelo ser de la gente que dice las cosas porque o me las arranco de la piel o me comen poro a poro. Pero esta vez...
- ¿Esta vez no es tan grave?
- Qué no, es terrible. Pero hay algo, mi intuición me dice que no lo haga. Es diferente, pero no sé por qué.
- Vos decís que...
- Sí, es por el exceso de silencio. El que lo quiebre se hará cenizas.
- ¿Esta vez no es tan grave?
- Qué no, es terrible. Pero hay algo, mi intuición me dice que no lo haga. Es diferente, pero no sé por qué.
- Vos decís que...
- Sí, es por el exceso de silencio. El que lo quiebre se hará cenizas.
octubre 16, 2007
Gaucho(por primera vez)
Me cansé de los espejos. Me cansé de ocultar tu nombre para no saberte, cuando sé en detalle cada uno de tus lunares. Y también sé que te llame como te llame, puedo nombrarte de noche sin que lo sepas. No pertenecés al campo. Sos uno más de los seres oscuros de esta ciudad podrida. Sos uno más de los seres oscuros de esta ciudad podrida que no puedo soltar.
Parezco idiota, realmente, buscándote entre multitudes anónimas, esperando algo que no sé pero sé que no existe. A vos. Pero maldito cigarrillo con marcas de rouge, seguís acá y no puedo decir "Gaucho" por miedo a hacerte real. Tendría que aprender alguna vez, ustedes nunca son reales, por eso no recuerdo tu nombre.
Federico(por primera y última)
Si pudiera pedirte, como antes, que me mires, que me mates, que me veas de verdad contra la tarde a medio morir. Claro que no lo deseo realmente, claro que te prefiero extirpado de mí, pero este sabor a Agosto añejo me arranca a veces. Extraño mi hogar, tal vez, mi hogar en tu cuerpo estirado como los faroles, mi castillo en tus palabras. Extraño sentirte poeta y muro a través del edificio – tu cabeza entre mis manos– los autos, y los cigarrillos que fueron nuestros testigos en las horas robadas al día. Pero no extraño tu silencio, los puñales de tus ojos, no extraño tu mentira cubierta de carbón. No te extraño a vos, Federico, sólo al personaje con el que jugaste ese rato.
Me cansé de los espejos. Me cansé de ocultar tu nombre para no saberte, cuando sé en detalle cada uno de tus lunares. Y también sé que te llame como te llame, puedo nombrarte de noche sin que lo sepas. No pertenecés al campo. Sos uno más de los seres oscuros de esta ciudad podrida. Sos uno más de los seres oscuros de esta ciudad podrida que no puedo soltar.
Parezco idiota, realmente, buscándote entre multitudes anónimas, esperando algo que no sé pero sé que no existe. A vos. Pero maldito cigarrillo con marcas de rouge, seguís acá y no puedo decir "Gaucho" por miedo a hacerte real. Tendría que aprender alguna vez, ustedes nunca son reales, por eso no recuerdo tu nombre.
Federico(por primera y última)
Si pudiera pedirte, como antes, que me mires, que me mates, que me veas de verdad contra la tarde a medio morir. Claro que no lo deseo realmente, claro que te prefiero extirpado de mí, pero este sabor a Agosto añejo me arranca a veces. Extraño mi hogar, tal vez, mi hogar en tu cuerpo estirado como los faroles, mi castillo en tus palabras. Extraño sentirte poeta y muro a través del edificio – tu cabeza entre mis manos– los autos, y los cigarrillos que fueron nuestros testigos en las horas robadas al día. Pero no extraño tu silencio, los puñales de tus ojos, no extraño tu mentira cubierta de carbón. No te extraño a vos, Federico, sólo al personaje con el que jugaste ese rato.
octubre 15, 2007
Busco tu boca
de humo
las palabras cuelgan
sólo un instante
no quiero oírte
Hablás en espirales
de humo
las palabras cuelgan
sólo un instante
no quiero oírte
Hablás en espirales
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